| COMUNICAT DE PREMSA D'ECOLOGISTES EN ACCIÓ DE CATALUNYA | COMUNICADO DE PRENSA DE ECOLOGISTAS EN ACCIÓN |
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NOTA DE PREMSA Davant la sentència exculpatòria dictada per la secció segona de l’audiència provincial de Tarragona contra els acusats en l’accident nuclear de Vandellòs, Ecologistes en Acció de Catalunya manifesta: Primer: Que aquesta sentència és una prova evident de que el dret constitucional en temes de medi ambient no està garantit en tot el que afecta a l’energia nuclear. A l’igual que va passar amb el recent cas d’Acerinox, en els temes relacionats amb l’energia nuclear les lleis s’apliquen amb el màxim de benevolència o clarament s’ignoren. Segon: Que tots els supòsits de delictes de risc queden sense aplicar de manera sistemàtica, tant pel que fa al Codi Penal, com pel que disposen els articles de la Llei d’Energia Nuclear relatius a casos de negligència. Resulta irritant comprovar com en el cas d’Acerinox (en que va haver una fuita radioactiva evident) es fa servir l’argument de que no van haver danys per exonerar l’empresa, i en el cas de l’accident de Vandellòs es fa servir discrecionalment el polèmic redactat de l’article 348 bis a on es va fer desaparèixer la paraula "radioactives" en els temes tipificats com sancionables per manca de seguretat. Tercer: Que queda molt en evidència la doble mesura amb la que s’aplica la llei, en tant que hi ha activistes d’Ecologistes en Acció o de Solidaris amb Itoiz pendents de condemna en base a accions que es presenten clarament tipificades com a "delicte", malgrat que no suposen risc per a la vida o la salut de les persones (com encadenar-se a un comboi nuclear o tallar els cables d’unes obres), els responsables d’un accident que podia haver desembocat en una catàstrofe nuclear, resulten totalment exonerats. Quart: Que aquesta sentència supera les més nefastes previsions que es podien fer durant el desenvolupament del judici, en el que, entre altres espectacles penosos, vam poder veure a tot un ex –director del Consell de Seguretat Nuclear (CSN) declarant que els informes sobre la perillositat de l’accident elaborats durant el seu mandat responien a pressions polítiques. Cinquè: Que un cop més queda en evidència que el CSN, un organisme públic teòricament encarregat de vetllar per la seguretat de tota la societat i dels ecosistemes, no pot gaudir d’un mínim de garantia en les seves actuacions. Fer recaure la responsabilitat de l'accident sobre l'empresa constructora de la central, quan aquesta portava més de 15 anys de funcionament és una burla al sentit comú. No cal tenir molta imaginació per entreveure el cúmul d'irracionalitats que es dedueixen si aquest principi s'apliqués a les totes les activitats que tenen relació amb la tecnologia.
Barcelona 10 de març del 2000
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ECOLOGISTAS EN ACCION CONSIDERA INADMISIBLE LA SENTENCIA SOBRE EL ACCIDENTE DE VANDELLOS I La sentencia judicial que absuelve a los 4 técnicos de Vandellós I y a los dos del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) es un insulto a la inteligencia para Ecologistas en Acción. No se pude calificar como fortuito e inesperado un incidente provocado por unos equipos cuyo fallo era posible. El propio CSN había detectado el peligro añadido que suponía no acometer las reformas necesarias en el sistema de protección contra incendios. La sentencia también pasa por alto el hecho de que los planes de emergencia no funcionaron. Todos los organismos reguladores de la seguridad nuclear del mundo tienen una doctrina conocida como Defensa en Profundidad. Consiste en anticiparse a los riesgos y en prever posibles causas de accidentes para intentar evitarlos o reducir sus consecuencias. El CSN previó que no era descabellado un fallo mecánico de la turbina de Vandellós I y que dicho fallo podría provocar un incendio de catastróficas consecuencias para la seguridad de la central, poniendo en riesgo a las personas y al medio ambiente. Y sugirió a los responsables de la central el que acometiera una serie de reformas, para evitarlo. Vandellós I ha sido la única de las centrales nucleares españolas que ha llegado a contar con permiso de explotación definitivo. Este hecho fue sin duda un poderoso elemento que contribuyó a que los gestores de la planta no acometieran antes del accidente las medidas que el CSN sugería. Sin duda influyó también el hecho de que el CSN ha venido demostrando a lo largo de su historia una gran tibieza y condescendencia para con los gestores de las plantas nucleares. Finalmente ocurrió el accidente en octubre de 1989. Podía haber tenido consecuencias catastróficas, pero lo que sí fue un hecho fortuito el que no hubiera víctimas y que no se produjera un serio daño al medio ambiente. Si la central hubiera acometido las reformas sugeridas por el CSN el incendio habría sido un hecho sin consecuencias serias. Aquí Ecologistas en Acción quiere poner de manifiesto que tanto en la legislación de Seguridad Nuclear como en la de Delito Ecológico el provocar un riesgo evitable para las personas o el medio es un delito. La sentencia parece ignorar este hecho. Es más, la sentencia se atreve a señalar que el verdadero responsable es el fabricante de la turbina. Pero, ¿no tenía Hifrensa controles de calidad y especificaciones técnicas para prevenir la instalación de piezas de mala calidad? Si, como dice la sentencia fuera realmente imprevisible el fallo mecánico de la turbina, lo que el juez debería hacer es ordenar el cierre de todas las centrales nucleares, puesto que los posibles fallos serían imprevisibles y la seguridad de las personas y del medio ambiente estaría permanentemente puesta en cuestión. El propio CSN intentó enmendar su error cuando, después del accidente, impuso a la central una serie de reformas draconianas que obligaron a Hifrensa a proceder al cierre de la central. Este hecho es significativo y viene a mostrar a las claras que estas medidas deberían haberse tomado antes del accidente. Sin embargo en la sentencia no tiene ninguna repercusión. Por último está el hecho nada desdeñable de que los planes de emergencia no funcionaron. Se supone que todas las poblaciones próximas a las centrales nucleares tiene planes de emergencia listos para ser activados cuando ocurren sucesos como aquél. Sin embargo ni los responsables de la central, ni los de la seguridad tuvieron a bien considerar que la situación requería el alertar a la población por si finalmente se hubiera producido un escape radiactivo, cosa en ningún modo descartable. En suma, ni el CSN ni los jueces han estado a la altura de las circunstancias para demostrar a la ciudadanía que puede sentirse segura. Madrid a 10 de març del 2000 |